Quienes gestionan operaciones en medicina diagnóstica conocen bien el ritual: en cuanto se acerca la fecha de la auditoría de acreditación, los equipos se ponen en estado de máxima alerta. Comienza la carrera contrarreloj para revisar los archivos físicos, completar las hojas de cálculo de contingencia y esperar que ninguna no conformidad haya pasado desapercibida en el momento de la toma de muestras.

Este estrés previo a la auditoría revela un síntoma clásico: cuando el control de calidad se basa en procesos manuales o papeleo, el cumplimiento se convierte en un esfuerzo temporal, no en un hábito operativo.

La verdad es simple: un laboratorio de primer nivel no debería necesitar "prepararse" para una auditoría. El proceso debe ser auditable por definición, en todo momento.

El fin de las pruebas en papel.

En la fase preanalítica, donde se producen hasta el 70 % de los errores de diagnóstico, la verificación del cumplimiento siempre ha sido un obstáculo. ¿Cómo demostrar al auditor, con precisión matemática, que se respetó el tiempo de isquemia, que la homogeneización siguió el protocolo o que la cadena de custodia de la muestra se mantuvo intacta desde la cama hasta la centrífuga?

Con eTrack, el objetivo de Greiner Bio-One siempre ha sido transformar el cumplimiento normativo en un subproducto automático de un trabajo bien hecho:

  • Registro digital inmutable: Cada escaneo, tiempo de punción y validación del tubo genera un registro digital en tiempo real. No hay posibilidad de introducir datos retroactivamente ni de perderlos.
  • Control de protocolo activo: El sistema impide que el recolector omita pasos obligatorios. El bloqueo de seguridad actúa en el origen, eliminando el incumplimiento antes de que se convierta en una no conformidad formal de auditoría.
  • Pruebas en tan solo unos clics: En lugar de abrir decenas de carpetas con recibos físicos, el gerente extrae informes completos de trazabilidad e historial de procesos directamente desde el panel de control.

La acreditación como cultura, no como evento.

Programas como PALC, ONA e ISO no solo buscan certificaciones firmadas; evalúan la madurez y la seguridad real de los procesos sanitarios.

Cuando la tecnología se encarga de registrar y proteger el flujo de trabajo preanalítico, el equipo gana tranquilidad y la gerencia obtiene mayor previsibilidad. La auditoría deja de ser un momento de tensión y se convierte en un día más de operación segura.

¿Cómo gestiona su laboratorio las pruebas preanalíticas hoy en día: con carpetas y papel o con datos rastreables en tiempo real?

Un abrazo,

Leonardo Lippel Rodrigues
Gerente de Ventas y Tecnología